Bienvenido a "no valen crujios", lugar de esparcimiento físico, mental y espiritual, de una panda de indocumentados nacidos a finales de los 70. Nos asustaba un muñeco con pelos de cable que se llamaba la bruja avería, jugabamos en un campo de futbol con 5 esquinas, fuimos al médico con un dolor ficticio en el hombro para que nos vendaran estilo Oliver Altón, comiamos pollo con bollo en lo alto de un capo y con nuestras diferencias compartimos una de las cosas más importante en la vida, la amistad.

Nuestra máxima ,"un hombre que no tiene amigos desde pequeño, ni tiene amigos, ni es un hombre"

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jueves, 8 de septiembre de 2011

SISTEMA VS FELICIDAD


¿Son los aborígenes australianos felices? ¿Y el hombre en la edad de piedra?¿Sería feliz?

Partamos entendiendo que ser feliz es un sentimiento, un estado emocional transitorio, como el miedo, la ira, la depresión. Este sentimiento es, como el resto, resultado de la interacción de neurotransmisores que segrega nuestro cerebro. En definitiva, es nuestro cerebro el que experimenta este estado gracias a una serie de estímulos externos. Nunca seremos siempre felices, ya que como he dicho es un estado transitorio, de la misma manera que nunca se puede estar siempre deprimido. Esos cambios de estado son los que realmente nos permiten distinguirlos, y diferenciarlos. Es una "realidad virtual" ficticia, es así de simple.

El hombre busca la felicidad, algo bastante subjetivo. Pero es en realidad el camino que se recorre en su búsqueda lo que nos hace realmente felices, los actos que realizamos diariamente. Es difícil alcanzar la felicidad ya que pocos saben realmente a qué responde este estado.

Vuelvo a la pregunta del principio. Sin ordenadores, iPads, móviles, coches, casa en la playa, veraneo... ¿cómo podía esta gente ser feliz? Primera pregunta. Y sin embargo son y fueron felices, por supuesto.

Un sentimiento es fácilmente manipulable, mucho más de lo que nos pensamos. Ese es el problema del sistema capitalista. Éste no busca nuestra felicidad... busca el consumo, que consumamos. Hemos sustituido "atardecer con mi mujer" por "me gusta mi nuevo ordenador", también "levantarme todos los días con trabajo" por "necesito un coche nuevo". Además siempre estamos aplazando nuestra felicidad para un futuro... cuando tengamos ese coche, esa casa, ese ordenador...

Tenemos que cambiar el modo de ver las cosas, tenemos que ver más allá de las comparativas inter-personales que basan nuestra sociedad de consumo. Tenemos que ser felices con poco, tenemos que disfrutar del momento, de los amigos, de la familia, de la salud, de lo que tenemos, que desde luego es mucho más de lo que necesitamos. No es más feliz el que mucho tiene si no el que poco necesita. Tenemos que controlar nuestro cerebro.

He dicho.